Cuando comencé esta pequeña aventura, Sergio no llegaba al año y sus siestas eran largas y numerosas. Poco a poco sus siestas se fueron reduciendo y, con ellas, el tiempo para mis labores. Después nació Javi y el tiempo para mis labores desapareció.
Ahora, con 3 y 5 años, empiezan a jugar juntos y yo he descubierto otros mundos que me han absorbido hasta conseguir que deje de coser, aunque todo vuelve.

martes, 29 de noviembre de 2016

Aceite de argán

     Buenos días.

     Hoy quería hablaros de un tema que no había tratado nunca en el blog: cosmética natural, belleza... llamarlo como queráis. La cuestión es que las cosas que a mí me funcionan, me gusta compartirlas con vosotr@s.

     Me encanta ducharme con el agua calentita en invierno, bien calentita, y eso se traduce en una piel reseca y con escamas (sobretodo en las piernas) durante todo el invierno, y blanca como la leche durante el verano. El invierno pasado comencé a usar aceite de argán, después de la ducha, en mis piernas y tengo que decir que el resultado ha sido más que satisfactorio: no sólo tengo la piel de mis piernas suave e hidratada sino que este verano cogí un bonito tono dorado que no había tenido en mi vida (yo soy de las que pasa del blanco nuclear al rojo cangrejo y vuelta al blanco nuclear). Además, ya que me ponía a hacer pruebas, empecé a usar el aceite de argán en cara y pelo, con diferentes resultados.

     En el caso de la piel del rostro, tengo que decir que estoy encantada; en cuestión de una semana mi piel empezó a verse más luminosa, parecía que me había quitado 5 años de encima. Con el pelo no hubo tanta suerte, no se si porque mi pelo necesitaba más tratamiento o porque ese tratamiento no era el indicado. Así que os cuento cual es mi rutina de cuidados faciales, teniendo en cuenta que tengo piel mixta, muy blanca y 36 años.

     Por la noche me limpio bien la cara con una toallita desmaquilladora, me la lavo con jabón de glicerina y agua templada (va genial para las espinillas y grasa en general) y la seco con una toalla. Exfolio los días que no me lavo el pelo (porque, los días que me lavo el pelo, me aplico una mascarilla de arcilla blanca justo después de la ducha, que es cuando el poro está más abierto). A continuación, me aplico un tónico, dejo secar y me pongo el aceite de argán (con muy poquito es suficiente). Termino poniéndome una crema de contorno de ojos. Lo más importante es que limpiéis bien la piel, sobretodo si lleváis maquillaje, y prometo que no cuesta tanto. 

     Por la mañana me lavo la cara con jabón de glicerina y agua fría. Seco y aplico el tónico. Me pongo una crema hidratante con factor 30 (en verano y en invierno) y mi contorno de ojos. Después me maquillo o no, según circunstancias. Sobra decir la importancia de beber mucha agua para que la piel esté bien hidratada.

     ¿Por qué aceite de argán? Pues porque había oído hablar maravillas de él y porque una de mis profesoras de danza, que es de origen bereber, tiene el pelo más espectacular que he visto en mi vida y una piel estupenda y dicen que es lo que se aplican las mujeres bereber para tener ese pelazo y esa piel. Os dejo algunas de sus propiedades:

  • Es hidratante.
  • Nutre intensamente. 
  • Es un potente antiedad y regenerador.
  • Penetra fácilmente y no obstruye los poros, actuando en las capas más internas.
  • Es antiséptico y fungicida.
  • Estimula la oxigenación de la piel y aporta elasticidad.

     Os aviso de que yo no soy farmacéutica ni química ni nada por el estilo, toda esta información la saco de Internet, así que os recomiendo que la contrastéis y, si es necesario, consultéis con vuestro médico de cabecera o farmacéutico y, siempre siempre, probar todo lo que os vayáis a aplicar antes de hacerlo detrás de vuestra oreja o en la mano y dejar actuar unas horas. Yo sólo os he contado mi experiencia personal y lo que he leído al respecto. Espero que me contéis vuestros resultados si os animáis a probarlo.

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